La ataxia de Friedreich (AF) es un trastorno hereditario raro que causa daño progresivo en el sistema nervioso. Este puede causar síntomas del movimiento y sensoriales, así como problemas en la marcha y para caminar. En la AF, las fibras nerviosas de la médula espinal y los nervios periféricos se degradan y se vuelven más delgadas. En el cerebro, el cerebelo, la parte del cerebro que coordina el equilibrio y el movimiento, es el más afectado.
La AF afecta los nervios periféricos de la persona, que transportan información desde y hacia el cerebro y el resto del cuerpo mediante señales sensoriales y motoras. Por este motivo, la persona con AF desarrolla debilidad motora y pérdida sensorial. Los síntomas generalmente comienzan entre los 5 y los 15 años de edad, aunque a veces aparecen después de los 25 años.